Crema de setas: un abrazo cálido en cada cucharada
Cuando los días se vuelven frescos y el cuerpo pide algo reconfortante, no hay nada mejor que una buena crema caliente. Y si hablamos de sabores que evocan el bosque y la tierra húmeda, la crema de setas es una apuesta segura.
Esta receta combina la sencillez con el sabor profundo de las setas salteadas y un toque cremoso que la hace irresistible. Perfecta como entrante elegante o como plato principal en una cena ligera.


Ingredientes (para 4 personas)
- 500 g de setas variadas (champiñones, shiitake, portobello o las que más te gusten)
- 1 cebolla mediana
- 1 diente de ajo
- 1 puerro (solo la parte blanca)
- 1 patata pequeña (para dar textura)
- 600 ml de caldo de verduras o de pollo
- 150 ml de nata para cocinar (o leche evaporada si prefieres algo más ligero)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
Elaboración:
Prepara las verduras: limpia bien las setas con un paño húmedo y corta en láminas. Pica la cebolla, el ajo y el puerro.
En una cazuela grande, calienta el aceite y pocha la cebolla con el ajo y el puerro a fuego medio.
Incorpóra las setas a la cazuela, sube un poco el fuego y cocínalas hasta que suelten el agua y empiecen a dorarse.
Es hora de añadir la patata y el caldo: trocea la patata y agrégala junto con el caldo. Deja cocer unos 20 minutos, hasta que la patata esté blanda.
Tritura y añade la nata: retira del fuego, pasa todo por la batidora hasta obtener una textura cremosa y sin grumos. Devuelve la crema al fuego, añade la nata, y ajusta de sal y pimienta.
Sirve caliente: decora con tostones de pan, unas láminas de setas salteadas y un buen chorrito de aceite de oliva. Si te apetece puedes añadir aceite aromatizado con trufa o unas lascas de trufa fresca.

¡BUEN PROVECHO!




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